Autor/a: Manuel Suárez Suárez

El mar de las Malvinas en agosto

Manuel Suárez Suárez

Bienvenidos a este mi hogar definitivo en aguas argentinas. Veo que vinieron los 44 tripulantes del ARA “San Juan”. El gran Víctor Hugo (me refiero al francés de Besançon y no al uruguayo de Cardona) decía que “no hay ejército que pueda detener la fuerza de una idea cuando esta llega a tiempo”. Ahora mismo son un grupo fuerte pero es tarde para enfrentarse al autoritarismo macrista. Quizás puedan trasmitir algo de coraje a los familiares que están siendo despreciados como si fuesen amigos de Milagro Sala o de Santiago Maldonado o defensores de una Patagonia sin fuerzas extranjeras de ocupación sionista. ¿Me equivoco mucho si digo que antes del 15 de noviembre la jujeña era flor de chorra para la mayoría de ustedes?

Todos recordamos que la campaña lava-cerebros-clasemedia de don Mauricio te repetía una y otra vez que con él volvía la “alegría” a la Argentina. Por increíble que parezca había ciudadanos que no exteriorizaban su alegría a pesar de vivir bien con su salario y unas tarifas comedidas de electricidad y gas. El genial dublinés Wilde decía que “algunas personas causan alegría allí donde van, otras causan alegría cuando se van”. Les aseguro que el actual presidente va a dejar su cargo en medio de una explosión de júbilo. Al fin, millones de ciudadanos, van a poder respirar sin mascarilla anti peste amarilla. Espero que termine el mandato aunque debo reconocerle su esfuerzo máximo para recibir una buena patada en el orto.

Habrán leído en la prensa que varios familiares vuestros tienen apariciones. No se enojen. Es normal que los seres queridos sueñen con el esposo o el padre o el hermano que desaparece en trágicas circunstancias. Es un mecanismo de defensa que les ayuda a sobrellevar el dolor de la ausencia. Me gustaría pedirle a los que hagan viajes nocturnos a los sueños de un ser querido que les informen de lo que pasó. Hablen claro. Lo primero es tranquilizarlos sobre el paso al mundo celestial que sucedió como si de una breve siesta se tratase. Pidan que mantengan la dignidad y que no le supliquen al gobierno para no darles la opción de humillarlos. Ya habrá oportunidad de presentar una reclamación formal delante del gobierno que salga de las urnas en octubre de 2019.

Me gustaría animarlos un poco. Es difícil porque el régimen macricida está cada vez más desesperado por seguir engordando sus cuentas exteriores en medio de una completa y planificada destrucción de la industria nacional. Lo que les puedo asegurar es que mi segunda patria volverá a ser tierra abierta a la solidaridad. Se nota mucho la desesperación de don Mauricio que acelera para meter a Cristina en cana. Arma truchadas de aspecto infantil pero con asquerosa intención delictiva. Ahora vamos a merendar. Espero que les guste la empanada de merluza que les preparé. Hice la masa con una bolsa de harina de trigo candeal (en gallego la harina es fariña como el nombre de la serie televisa que les recomiendo vean en Netflix) que me mandaron unos amigos desde el patagónico Puerto de San Julián. La merluza es austral, de acá a la vuelta de mi cueva marina, así que más fresca es imposible.

Espero vuelvan el mes próximo para seguir dándole vueltas al hundimiento del ARA “San Juan” en mi humilde hogar marino-malvinense.


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