Al norte de las Malvinas

Manuel Suárez Suárez

Manuel Suárez

Estoy decepcionado. Pensé que los argentinos habían aprendido a respetarse. Quiero decir que es lógico pensar que después de sacarse de encima a los milicos de la secta videliana tendrían una visión más clara del horizonte. Bueno, le erré feo, che. Me equivoqué. Quizás por ser fana de los “Rojos” e hincha a muerte de la acogedora anfitriona doña República Argentina. Los gallegos de Fisterra somos los menos preparados para aguantar ataduras que te dejan indefenso cuando los vientos soplan en contra. Somos marineros testarudos. En nuestro oficio el mar es un compañero de fatigas. No es un adversario. No es un enemigo. Estoy acá abajo porque mi barco mercante de transporte Isla de los Estados fue torpedeado, en la noche, por la fragata HMS Alacrity en flagrante violación del derecho internacional.

Aunque mi vida terrenal como Manuel Olveira Traba se cortó aquel 10 de mayo de 1982 traté de seguir los acontecimientos diarios en mi segunda patria al estar allí mi familia. Los tengo siempre conmigo. Recuerdo lo ilusionado que estaba cuando llegué a Lanús con 23 años. A pesar de la distancia sigo manteniendo en la nariz aquel delicioso olorcito del asado veraniego en las parrillas del querido Finisterre en Florencio Varela. Las instalaciones recreativas fueron bautizadas con el nombre de Ara Solis en homenaje al promontorio pétreo que se eleva en el cabo como una barrera que amaina los más fuertes temporales. En todos los barrios de Avellaneda se respiraba esperanza. El laburo te permitía ahorrar unos pesos para comprar un terreno donde levantar la casa para los pichones argentinos. Eramos una gran familia. Nos ayudábamos. Nos reíamos juntos. La palabra depresión no estaba en nuestro vocabulario.

Los veo con cara de sorpresa. Es evidente que están abatidos y descolocados. Los une un dolor común pero con diferente carga emotiva sobre lo sucedido. Hay dos grupos claros. ¿Quieren que señale a los votantes de Macri? Las miradas no engañan. Acá abajo tuve tiempo para analizar un poco el comportamiento de la clase media porteña en los últimos 30 años. Antes se cinchaba para progresar. Ahora con la adhesión de muchos ciudadanos a la secta macricida se sustituye el esfuerzo por el desprecio a los que están peor que nosotros. El que se envenenó con la pichicata del Gordosorete se convierte en adorador sumiso de los exportadores de soja que son millonarios porque tuvieron suerte. Tengo la certeza de que varios de ustedes repetían la insensatez (es decir, pelotudez, para que entiendan) de que al sacarle los impuestos se favorece las exportaciones.

Siento mucho que sea esta trágica circunstancia la que nos haya reunido. Ahora es tarde para arrepentirse pero esta ofensa del gobierno le abrirá los ojos a vuestras familias. Les informo de que se abandonó la búsqueda porque no quieren reconocer de que el submarino participaba en unas maniobras o ejercicios militares conjuntos con terceros países sin la pertinente autorización parlamentaria. Para mayor desgracia vuestra, justo los alcanza un torpedo de la Royal Navy. Si los sacan de acá se descubre la gran joda. Murieron como consecuencia de meter la gamba en las urnas. Eligieron a un ex contrabandista con intereses coimeros asociados al oscuro Lewis en la Patagonia. Le importa un carajo las vidas de 43 marineros y una marinera. Ustedes son parte de los grasa aunque hayan votado en contra de los grasa. Quizás alguno haya justificado el asesinato de Santiago Maldonado.

Espero que el sacrificio no haya sido al pedo. Quiero decir que el sufrimiento de las familias sirva para abrirle los ojos. Espero que no se resignen y que no digan, compungidos, que fue obra del destino. El autor de vuestra tragedia tiene nombre y apellido. Por cierto, hace unos días estuvo acá cerquita, en Neuquén. Vino a descansar después de un año repleto de activa asquerosidad macrista. Los dejo meditando. Les pido que presten atención a la siguiente frase del poeta francés René Char: Vivir es obstinarse en consumar un recuerdo. Hasta la próxima reunión les mando los deberes, no obligatorios, de analizar lo que dice Char. El que lo desee comentará sobre el significado. A lo mejor logramos emocionarnos en hermandad al recordar el amor, la familia o el paisaje que marcó nuestra infancia. Chau, teniente Eliana y demás tripulantes del ARA San Juan. Nos vemos la semana que viene.


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